“Más tú, cuando ores, entra
en tu aposento y cerrada
la
puerta ora a tu Padre que
está en secreto; y tu Padre que
ve en lo secreto te recompensará
en público. Y orando,
no uséis
vanas repeticiones, como los
gentiles, que piensan
que por
su palabrería serán oídos .
No os hagáis,
pues, semejantes
a ellos porque vuestro Padre
sabe de qué cosas
tenéis
necesidad, antes que
vosotros le pidáis”
(Mateo 6: 6-8)